Un incendio desató el pánico en Paulín, el histórico café porteño de Sarmiento al 600 que forma parte del listado de bares notables porteños, cuando una densa columna de humo empezó a salir desde la cocina y obligó a un rápido operativo de emergencia en pleno microcentro. Clientes y empleados abandonaron el lugar en minutos, mientras las sirenas de Bomberos y SAME copaban la transitada zona de San Nicolás.
El fuego se inició en un pequeño ambiente de unos dos metros por dos destinado a cocina, en el primer piso del tradicional local, y en cuestión de instantes avanzó sobre una superficie mucho mayor, tomando estructuras de madera y artefactos de trabajo. Las llamas devoraron utensilios y se propagaron por un sector de alrededor de 18 metros de largo, generando un escenario de alto riesgo sobre uno de los íconos gastronómicos del centro porteño.
Bomberos de la Ciudad irrumpieron en el lugar con una línea de 38 milímetros para frenar el avance del fuego y enfrentarse a la nube de humo que ya se filtraba hacia otros ambientes. Tras varios minutos de trabajo intenso, lograron sofocar el foco ígneo y evitar que el siniestro se extendiera a otras áreas del edificio y a locales linderos.
En paralelo, el SAME asistió a seis personas que se encontraban en el café: cuatro hombres y dos mujeres que presentaban síntomas por la inhalación de humo y el shock del episodio. Cuatro de ellos recibieron oxígeno y fueron sometidos a controles clínicos en el lugar, y aunque la escena despertó preocupación entre los presentes, no fue necesario trasladar a ninguno a un hospital.
Fundado en 1943, Paulín no es solo famoso por sus sándwiches y por el espectáculo de sus “platos voladores” lanzados desde la barra, sino también por ser punto de encuentro de oficinistas, artistas y habitués del centro porteño. El incendio encendió la alarma sobre el futuro inmediato de este bar notable, cuya barra de estaño, vitrales y pisos de mosaico forman parte del paisaje sentimental de Buenos Aires y hoy quedaron marcados por el fuego y el humo. Entre otros puntos centrales de su historia, Paulín fue parte de una de las escenas más famosas de la película Nueve reinas (2000), de Fabián Bielinsky.