Un hecho aberrante y macabro sacudió la tranquilidad del aeropuerto internacional. Un jubilado de 80 años intentó abordar su vuelo mientras llevaba la silla de ruedas de su esposa como si ella estuviera viva, aunque en realidad llevaba varias horas fallecida.
La escena dantesca se desató en pleno control de seguridad, ante la mirada de cientos de personas. Los agentes notaron que la “pasajera” tenía un color extraño, la mirada perdida y no respondía a ninguna orden. Al ver que el hombre insistía en avanzar con total naturalidad, un guardia se acercó, la tocó y se topó con el horror: la mujer estaba gélida y sin signos vitales.
Hallaron cinco cabezas humanas colgadas en una playa
El pánico se apoderó del lugar cuando se confirmó lo peor. No estaba dormida. Entre el murmullo y las miradas de espanto, el anciano intentó esbozar una excusa insólita ante las autoridades: aseguró, sin inmutarse, que su compañera había fallecido “hacía un ratito” en la misma terminal y que su única intención era llevarla de vuelta a casa.
Inmediatamente, la policía del aeropuerto de Tenerife Sur, en las Islas Canarias, activó un operativo de emergencia. El cuerpo fue retirado por los forenses ante la mirada de los viajeros que no daban crédito a sus ojos, mientras el hombre quedaba detenido, acusado de ocultar el óbito para evitar, presuntamente, los costosos trámites funerarios y el papelerío legal.
Aunque la autopsia posterior confirmó que se trató de una muerte natural y no hubo violencia física, el escándalo ya estaba desatado. El hombre fue liberado horas más tarde.